El Índice Global de Innovación 2025 (GII 2025), elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), analiza el rendimiento innovador de 139 economías mediante 78 indicadores agrupados en 7 pilares, además de clasificar los 100 principales clústeres de innovación del mundo. Monitorea las tendencias globales de innovación a través de patrones de inversión, progreso tecnológico, tasas de adopción e impacto socioeconómico.
Su tema central este año ha sido “La innovación en una encrucijada”, y destaca entre sus conclusiones que estamos ante una etapa de transición global con avances tecnológicos fuertes, pero inversiones más moderadas. El informe de este año revela que la innovación afronta un punto de inflexión: alta productividad científica, baja expansión inversora y desigual adopción tecnológica. Destaca, así, entre otras cosas, que: la ciencia y tecnología avanzan, pero el impulso inversor se ralentiza; las economías emergentes continúan fortaleciendo sus capacidades, reduciendo la brecha con las avanzadas; y el impacto social es globalmente positivo, salvo en materia climática.
La última edición otorga a España una puntuación de 44,6 puntos, situándolo en la 29ª posición de los 139 países analizados, la 18ª entre los países europeos, en el grupo de países cuyo rendimiento se sitúa en línea con su nivel de desarrollo.