Predecir el tiempo a corto plazo mediante la observación meteorológica convencional es una práctica estandarizada. Sin embargo, anticipar con precisión matemática cómo, cuándo y dónde golpeará un evento climático extremo exige un nivel de computación muy superior. En el escenario actual de cambio climático, la clave para mitigar las pérdidas humanas y los millonarios costes económicos de estas catástrofes reside en transformar los flujos masivos de datos climáticos mundiales en conocimiento predictivo útil.
Con este propósito estratégico nace el proyecto europeo CLINT (Climate Intelligence), una iniciativa de vanguardia financiada por el programa marco de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) Horizonte Europa de la Unión Europea. En el consorcio internacional formado para el proyecto participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), contribuyendo en las líneas de investigación orientadas al desarrollo de algoritmos para la detección, causalidad y atribución de estos fenómenos meteorológicos extremos en escenarios futuros.
El núcleo operativo de CLINT consiste en el desarrollo de un marco avanzado de inteligencia artificial (IA) y machine learning que se nutre directamente de los grandes repositorios de datos abiertos y de acceso público globales. Entre ellos, destacan de manera muy especial los flujos de información paneuropeos procedentes del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), así como, de análisis climáticos históricos y modelos de predicción estacional. Este proyecto es de ayuda para:
- Sistemas de alerta temprana de nueva generación: permite la creación de servicios climáticos operacionales basados en la web, ofreciendo a las confederaciones hidrográficas y a las autoridades de protección civil herramientas para anticipar sequías extremas o riadas con semanas de antelación en la Península Ibérica.
- Gestión eficiente del nexo agua-energía-alimentación: al refinar los modelos predictivos mediante datos abiertos, tanto las empresas del sector energético (hidroeléctrico) como las comunidades de regantes pueden tomar decisiones estratégicas fundamentadas sobre el almacenamiento de agua y la planificación de cultivos.
- Soporte científico a las políticas de adaptación locales: facilita a los planificadores y administraciones públicas datos rigurosos y proyecciones climáticas fiables a escala regional para diseñar planes de urbanismo y contingencia adaptados a los desafíos del calentamiento global.
En resumen, estos tres ejemplos ponen de manifiesto cómo al compartir información de manera accesible y estandarizada, el sector público actúa como un catalizador que multiplica exponencialmente las capacidades del tejido científico y empresarial. Al liberar conocimiento, permitimos que la ciencia avance más rápido, que nuestros recursos naturales se gestionen con responsabilidad y que la sociedad sea más resiliente ante los desafíos del mañana. Impulsar, mantener y defender la cultura del dato abierto es, por tanto, una inversión estratégica, inteligente y colaborativa en nuestro bienestar colectivo futuro.
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