En la era de la Inteligencia Artificial (IA), los datos han dejado de ser simples registros para convertirse en el combustible esencial de la innovación. Sin embargo, para que ese combustible impulse realmente nuevos servicios, políticas públicas más eficaces o modelos de IA avanzados, no basta con disponer de grandes volúmenes de información: los datos deben ser variados, de calidad y, sobre todo, accesibles.
En este contexto cobra protagonismo el data pooling o agrupación de datos, una práctica que consiste en poner datos en común para generar mayor valor a partir de su uso conjunto. Lejos de ser una idea abstracta, el data pooling se perfila como uno de los mecanismos clave para transformar la economía del dato en Europa y acaba de recibir un nuevo impulso con la propuesta del Digital Omnibus , orientada a simplificar y reforzar el marco europeo de compartición de datos.
Como ya analizamos en nuestro reciente post sobre la Estrategia de la Unión de Datos , la Unión Europea aspira a construir un mercado único de datos en el que la información pueda fluir de forma segura y con garantías. El data pooling es, precisamente, la herramienta operativa que permite hacer tangible esa visión, conectando datos hoy dispersos entre administraciones, empresas y sectores.
Pero ¿qué significa exactamente “data pooling”? ¿Por qué se habla cada vez más de este concepto en el contexto de la estrategia europea de datos y del nuevo Digital Omnibus? Y, sobre todo, ¿qué oportunidades abre para las administraciones públicas, las empresas y los reutilizadores de datos? en este artículo tratamos de responder estas preguntas.