Escuchamos entrevistas, pódcasts y audios de nuestra familia al 2x. Vemos vídeos recortados en highlights, y basamos decisiones y criterios en artículos e informes que solo hemos leído resumidos con IA . Consumimos información en modo ultrarrápido, pero a nivel cognitivo le damos la misma validez que cuando la consumíamos más despacio, e incluso la aplicamos en la toma de decisiones. Lo que queda afectado por este proceso no es la memoria básica de contenidos, que parece mantenerse según los estudios controlados , sino la capacidad de conectar esos conocimientos con los que ya teníamos y elaborar con ellos ideas propias . Más que la superficialidad, inquieta que esta nueva modalidad de pensamiento resulte suficiente en tantos contextos.