Las organizaciones deben reflexionar sobre su estrategia formativa para alcanzar estos objetivos. En este sentido, parece razonable compartir algunas lecciones aprendidas en materia de protección de datos. En primer lugar, es necesario señalar que toda formación se debe iniciar comprometiendo al equipo de dirección de la organización. El temor reverencial al Consejo de Administración, a la Corporación Local o al Gobierno de turno no debe existir. El nivel político de toda organización debería predicar con el ejemplo si realmente se quiere permear al conjunto de los recursos humanos. Y esta formación debe ser muy específica no sólo desde el punto de vista de la gestión del riesgo sino también desde un enfoque de oportunidad basada en una cultura de la innovación responsable.
Del mismo modo, y aunque pueda implicar costes adicionales, es necesario tener en cuenta no sólo a los usuarios de los sistemas de información basados en IA sino a todo el personal. Ello no sólo nos permitirá evitar los riesgos asociados al BYOAI sino establecer una cultura corporativa que facilite los procesos de implantación de la IA.
Finalmente, será indispensable adaptar la formación a los perfiles específicos: tanto a los usuarios de sistemas basados en IA, el personal técnico (TI) instrumental y los mediadores y habilitadores éticos y legales como a los oficiales de compliance o los responsables de la adquisición o licitación de productos y servicios.
Sin perjuicio de los contenidos que en buena lógica debe reunir este tipo de formación existen ciertos valores que deben inspirar los planes formativos. En primer lugar, no es ocioso recordar que se trata de una formación obligatoria y funcionalmente adaptada al puesto de trabajo. En segundo lugar, debe ser capaz de empoderar a las personas y comprometerlas con el uso de la IA. El enfoque legal de la UE se basa en el principio de responsabilidad y supervisión humana: el humano decide siempre. Y por tanto debe estar capacitado para tomar decisiones adecuadas al output que le proporciona la IA, para disentir del criterio de la máquina en un ecosistema que le ampare y le permita reportar incidentes y revisarlos.
Por último, existe un elemento que no se puede obviar bajo ninguna circunstancia: con independencia de que se traten o no datos personales, y de que la IA tenga por destino a los seres humanos, sus resultados siempre repercutirán directa o indirectamente en las personas o sobre la sociedad. Por tanto, el enfoque formativo debe integrar las implicaciones éticas, legales y sociales de la IA y comprometer a los usuarios con la garantía de los derechos fundamentales y la democracia.
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