Durante los últimos años hemos visto avances espectaculares en el uso de la inteligencia artificial (IA) y, detrás de todos estos logros, siempre encontraremos un mismo ingrediente común: los datos. Un ejemplo ilustrativo y conocido por todo el mundo es el de los modelos de lenguaje utilizados por OpenAI para su famoso ChatGPT, como por ejemplo GPT-3, uno de sus primeros modelos que fue entrenado con más de 45 terabytes de datos , convenientemente organizados y estructurados para que resultaran de utilidad.
Sin suficiente disponibilidad de datos de calidad y convenientemente preparados, incluso los algoritmos más avanzados no servirán de mucho, ni a nivel social ni económico. De hecho, Gartner estima que más del 40% de los proyectos emergentes de agentes de IA en la actualidad terminarán siendo abandonados a medio plazo debido a la falta de datos adecuados y otros problemas de calidad. Por tanto, el esfuerzo invertido en estandarizar, limpiar y documentar los datos puede marcar la diferencia entre una iniciativa de IA exitosa y un experimento fallido. En resumen, el clásico principio de “basura entra, basura sale ” en la ingeniería informática aplicado esta vez a la inteligencia artificial: si alimentamos una IA con datos de baja calidad, sus resultados serán igualmente pobres y poco fiables.
Tomando consciencia de este problema surge el concepto de AI Data Readiness o preparación de los datos para ser usados por la inteligencia artificial. En este artículo exploraremos qué significa que los datos estén "listos para la IA", por qué es importante y qué necesitaremos para que los algoritmos de IA puedan aprovechar nuestros datos de forma eficaz. Esto revierta en un mayor valor social, favoreciendo la eliminación de sesgos y el impulso de la equidad.