Una de las principales exigencias que plantea la transformación digital del sector público se refiere a la existencia de unas condiciones óptimas de interoperabilidad a la hora de compartir datos. Se trata de una premisa esencial desde diversos puntos de vista, en particular por lo que se refiere a las actuaciones y trámites en los que participan varias entidades. En concreto, la interoperabilidad permite:
- La interconexión de losregistros electrónicos de apoderamientos y de presentación de escritos ante las entidades públicas.
- El intercambio de datos, documentos y expedientes en el ejercicio de las respectivas competencias, lo que resulta esencial para la simplificación administrativa y, en especial, a la hora de garantizar el derecho a no presentar documentos que ya obren en poder de las Administraciones públicas ;
- El desarrollo de servicios avanzados y personalizados basados en el intercambio de información, como puede ser el caso de la carpeta ciudadana.
La interoperabilidad también juega un papel destacado a la hora de facilitar la integración de diversas fuentes de datos abiertos de cara a su reutilización, de ahí que exista incluso una norma técnica específica a este respecto. Con ella se pretende fijar unas condiciones comunes que permitan “facilitar y garantizar el proceso de reutilización de la información de carácter público procedente de las Administraciones públicas, asegurando la persistencia de la información, el uso de formatos, así como los términos y condiciones de uso adecuados”.