Las herramientas de
IA
analítica son útiles y muy valiosas si lo que queremos es evaluar un texto sobre el que necesitamos tener un mayor control. Sin embargo, tras la llegada dechatGPT en noviembre de 2022, las expectativas de los usuarios se sitúan más allá. No solo necesitamos un evaluador, sino que esperamos un traductor, un transformador automático de nuestro texto a una versión más clara. Insertamos la versión original del texto en el chat y, a través de una instrucción directa llamada prompt, le pedimos que lo transforme en un texto más claro y sencillo, comprensible por cualquier persona y si necesitamos mayor claridad, solo tenemos que repetir la instrucción y el texto vuelve a simplificarse ante nuestros ojos.

Utilizando IA generativa estamos reduciendo el esfuerzo cognitivo, pero también estamos perdiendo gran parte del control sobre el texto. Principalmente, no vamos a conocer cuáles son las modificaciones que se están realizando y por qué, por lo que podemos incurrir en la pérdida o alteración de información. Si queremos aumentar el control y seguir el rastro de los cambios, eliminaciones y añadidos que realiza chatGPT sobre el texto, podemos utilizar un plug-in comoEditGPT , disponible como extensión para Google Chrome, que nos permite llevar un control de cambios similar al de Word en nuestras interacciones con el chat. No obstante, no llegaríamos a entender el fundamento de los cambios realizados, como sí haríamos con herramientas como Clara o Artext diseñadas por profesionales de la lengua. Una opción límite es pedirle al chat que nos justifique cada uno de estos cambios, pero la interacción se convertiría en farragosa, compleja y poco eficiente, sin contar con el entusiasmo excesivo con el que el modelo trataría de justificar sus correcciones.