Madurez de la administración digital
La transformación digital del sector público europeo se encuentra en la trayectoria correcta, con numerosos proyectos fruto de una estrategia compartida por los distintos Estados miembros y articulada a través de normativas a nivel nacional y europeo.
La digitalización y el uso de tecnologías habilitadoras se han postulado en el conjunto de la Unión Europea como herramientas fundamentales para atajar de manera decidida y homogénea los retos del mundo actual, según lo establecido en la Década Digital 2030, logrando los objetivos de transformación ecológica y digital. En este marco, la ciberseguridad es la pieza fundamental para garantizar el funcionamiento de la administración digital y la protección de los administrados.
El dato está convirtiéndose en un factor determinante en la toma de decisiones para la práctica totalidad de Gobiernos europeos, que han comenzado a extraer su valor con prometedores resultados en forma de servicios más personalizados, innovadores y adaptados a las necesidades reales de la ciudadanía.
Además, los estados miembros han reconocido la importancia de trabajar en soluciones de interoperabilidad que permitan el desarrollo de servicios transfronterizos, más seguros y sencillos para la ciudadanía. Este esfuerzo se ha visto reflejado en la reciente Ley de Interoperabilidad Europea, que marcará un antes y un después en la forma de trabajar de las administraciones públicas internacionalmente, estableciendo un marco legal para para su cooperación. Para ello, principios como la reutilización y transferencia de conocimientos resultan fundamentales, así como la puesta en marcha de mecanismos esenciales para el acceso a servicios públicos transnacionales como la identidad digital europea soberana.
Estos servicios deben además contemplar su penetración hasta el nivel más próximo a la ciudadanía, de manera que todas las administraciones puedan beneficiarse de la digitalización de forma inclusiva, logrando reducir la brecha digital.
Servicios públicos automatizados
Cada vez más, las administraciones públicas recurren al uso de automatismos para reducir las cargas administrativas y los tiempos de espera de los ciudadanos al recibir determinado servicio público. Los beneficios de la automatización son incontables, destacando la posibilidad de realizar entregas más rápidas de nuevos servicios a bajo coste, permitiendo ahorros significativos para las administraciones, así como para las empresas y la ciudadanía.
Esta simplificación administrativa se ve reforzada con la unificación de plataformas y servicios en línea, con la implementación del principio solo-una-vez que permite que el ciudadano tenga que aportar su información solo una vez al realizar sus solicitudes, de modo que sean las propias administraciones, bajo el consentimiento del ciudadano, quienes obtengan esa información a través de la interconexión de sus redes y sistemas. Estas redes y sistemas interconectados son los que facilitan asimismo la automatización de los servicios públicos sin fronteras administrativas.