Lo primero que hay que tener en cuenta al preparar los datos es saber el tipo de problema que se intenta resolver. Por ejemplo, si tu intención es crear un modelo de aprendizaje automático capaz de reconocer el estado emocional de alguien a partir de sus expresiones faciales, necesitarás un conjunto de datos con imágenes o vídeos de caras de personas. O, tal vez, el objetivo es crear un modelo que identifique los correos electrónicos no deseados. Para ello, se necesitarán datos en formato texto de correos electrónicos.
Además, los datos que se precisan también dependen del tipo de algoritmo que quieras utilizar. Los algoritmos de aprendizaje supervisado , como la regresión lineal o los árboles de decisión, requieren un campo que contenga el valor verdadero de un resultado para que el modelo aprenda de él. Además de este valor verdadero, denominado objetivo, requieren campos que contengan información sobre las observaciones, algo que se conoce como características. En cambio, los algoritmos de aprendizaje no supervisado , como la agrupación k-means o los sistemas de recomendación basados en el filtrado colaborativo, por lo general sólo necesitan características.
Sin embargo, encontrar los datos es sólo la mitad del trabajo. Los conjuntos de datos del mundo real pueden contener todo tipo de errores que pueden hacer que todo el trabajo resulte inútil si no se detectan y corrigen antes de empezar. En este post, vamos a presentar algunos de los principales obstáculos que puede haber en los conjuntos de datos para el aprendizaje automático y el análisis, así como conocer algunas maneras en que la plataforma de ciencia de datos colaborativa, Datalore , puede ayudar a detectarlos rápidamente y ponerles remedio.