El informe incluye una serie de conclusiones generales de todos los países. De acuerdo con el estudio, sólo el 48% de los conjuntos de datos de gran valor están disponibles como datos abiertos en los países de la OCDE . Aunque la pandemia COVID-19 influyó positivamente en la publicación de datos sanitarios abiertos, sólo el 43% de los conjuntos de datos de esta categoría están disponibles en la actualidad. Por tanto, se anima a la colaboración entre los agentes de la sanidad pública y la privada para fomentar la publicación de estos datos de manera sistemática a escala nacional.
Los resultados también indican que los países deberían dar prioridad a la publicación de datos abiertos en ámbitos como la contratación pública, los presupuestos públicos y las actuaciones de grupos de presión, así como impulsar aquellos relacionados con la agenda verde, destacando los relacionados con la observación de la Tierra, el medio ambiente y los datos meteorológicos. Además, se debería considerar la posibilidad de poner a disposición de todos los ciudadanos los registros de empresas y los datos de propiedad de las mismas como datos abiertos.
En el lado contrario de la balanza, existe una gran disponibilidad de datos estadísticos y geoespaciales.
En general, los países de la OCDE han mejorado la calidad de los datos gubernamentales abiertos, una cuestión importante que también afecta a los recientes avances en Inteligencia Artificial (IA). El panorama en evolución de las aplicaciones de IA hace necesario garantizar la calidad de los datos, prestando especial atención a la calidad de los metadatos y el acceso a través de APIs.
En definitiva, el informe resalta la importancia de los datos públicos abiertos para la democracia en la era digital, así como a la hora de impulsar la innovación, tanto en el sector público como el privado.
Fuente original de la noticia