España se encuentra por encima de la media Europea en los cuatro indicadores analizados, con un 93% en política, un 97% en impacto, un 78% en portal y un 78% en calidad. En total, su puntuación es de un 87%, menos de un punto por debajo de Irlanda, que ocupa la primera posición.
El informe agrupa a los países analizados en torno a 4 grupos de madurez: beginners (principiantes), Followers (seguidores), Fast-trackers (seguidores avanzados) y Trend-setter (creadores de tendencias o prescriptores).

España está en el grupo de prescriptores. Este grupo es justamente el que más cambios ha experimentado con respecto al año anterior: en 2017 eran 15 los países que integraban esta categoría y en 2018 sólo permanecen 5, entre ellos España.
En este grupo se encuentran aquellos países que tiene una política avanzada de datos abiertos con un alto nivel de coordinación en todo el país. De acuerdo con el informe, las plataformas nacionales de este tipo de países proporcionan una amplia gama de funcionalidades para satisfacer las necesidades de los editores y los usuarios avanzados. Además, existen iniciativas para promover la publicación de datos de alta calidad y el cumplimiento de DCAT-AP.
Con respecto a la reutilización, en este grupo de países existen ecosistemas de datos abiertos con un alto nivel de interacción enfocados en la reutilización de datos abiertos en áreas temáticas concretas. Además, se realizan actividades para medir su impacto.