Uno de los ámbitos pioneros en la reutilización de la información del sector público ha sido el referido a la información judicial. Incluso con anterioridad a la irrupción de las tecnologías de la información y la comunicación, los profesionales de dicho ámbito ya se manejaban con soltura en la consulta de repertorios jurisprudenciales publicados por entidades privadas.
Esta realidad tuvo su propia proyección en el ámbito normativo y jurisprudencial, llegando a convertirse en uno de los asuntos más destacados sobre la reutilización de la información del sector público. Al amparo de la Ley 37/2007, de 16 de noviembre, sobre Reutilización de la Información del Sector Público , el Consejo General del Poder Judicial aprobó en 2010 un Reglamento sobre reutilización de sentencias y otras resoluciones judiciales . Tan sólo unos meses después el Tribunal Supremo, a través de una sentencia dictada el 28 de octubre de 2011, anuló dicho Reglamento y, desde entonces, no se ha vuelto a establecer un marco específico alternativo. Más allá de las polémicas y discusiones que suscitó este pronunciamiento judicial —con voto particular de varios magistrados— y de las razones de fondo en que se fundamenta, lo cierto es que se trata de un claro ejemplo de la complejidad subyacente en este ámbito material y que, como no podía ser de otra manera, se proyecta sobre las posibilidades de reutilizar la información conforme a los parámetros del open data.
Así, por una parte, existe una pluralidad de actores implicados lo que, en última instancia, dificulta la posibilidad de prestar servicios avanzados por cuanto la disponibilidad de los datos depende de múltiples fuentes gestionadas de manera diversa y por sujetos también distintos: jueces y magistrados, los respectivos órganos de gobierno judiciales en diversos niveles territoriales y competenciales, el Ministerio de Justicia y las Comunidades Autónomas competentes en materia de Administración de Justicia por lo que se refiere a la gestión de los medios personales y materiales, Fiscalía, Abogacía… Por otra parte, a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años, el uso generalizado de medios electrónicos tanto en la gestión procesal como, asimismo, en las relaciones con las partes y los profesionales, todavía se encuentra en un estado inicial que, en definitiva, dificulta la accesibilidad de la información asociada conforme a las exigencias de los datos abiertos.